Un nuevo informe concluye que la seguridad global depende de la acción climática, la inversión en salud y la consolidación de la paz

agosto 11, 2026

Un nuevo informe concluye que la seguridad global depende de la acción climática, la inversión en salud y la consolidación de la paz

Global, 11 de agosto de 2026: Trás la Cumbre de la OTAN de julio y con la reanudación de las hostilidades en la guerra entre Estados Unidos e Irán luego de un alto el fuego de 60 días, un nuevo informe de la Alianza Global por el Clima y la Salud resalta las profundas interconexiones entre el cambio climático y los conflictos armados, y cómo la intersección de estos problemas se convierte en factores que se refuerzan mutuamente y que perjudican la salud humana.

El informe, Cambio climático, conflicto armado y salud pública mundial: un círculo vicioso de daños presenta evidencia actual sobre la relación entre el cambio climático y el conflicto armado, y sus implicaciones para la salud pública a nivel mundial. El informe revela que cada una de esas crisis no ocurre de forma aislada, sino que convergen en una policrisis, una situación en la que múltiples crisis mundiales, como el cambio climático, los conflictos armados, la inestabilidad económica, los sistemas de salud con recursos insuficientes y un panorama digital en constante evolución, interactúan y se amplifican entre sí, generando una amenaza significativa para la salud pública mundial.

“Este informe muestra que desde incendios forestales hasta guerras, tratando de abordar cada uno de los elementos de la policrisis de forma aislada afectará la salud de todos, siendo las personas más vulnerables del mundo las más afectadas”. dijo la Dra. Courtney Howard, Presidenta de la Junta Directiva de la Alianza Global por el Clima y la Salud, un consorcio de más de 200 organizaciones y redes de profesionales de la salud y de la sociedad civil de la salud de todo el mundo que abordan el cambio climático.

“La creciente inestabilidad del clima, los océanos y la biodiversidad de la Tierra seguirá actuando como un multiplicador de amenazas, poniendo en peligro la seguridad humana en todo el mundo”, continuó Howard.“Para salir de esta espiral de conflicto climático que se agrava, la humanidad debe pasar de reaccionar a crisis individuales a invertir sistemáticamente en el fortalecimiento de los fundamentos ecológicos, sociales e institucionales del bienestar. Esto puede crear una retroalimentación positiva que mejore la salud, la resiliencia y la paz en conjunto, como se prevé en el Acuerdo de París y el Pacto para el Futuro.”

«El informe nos muestra que los gobiernos y los actores financieros internacionales deben responder al cambio climático con una mayor inversión en adaptación climática, la construcción de sistemas de salud resilientes, incluidas instalaciones sanitarias alimentadas con energías renovables, y garantizando capacidades para respuestas humanitarias sólidas”, dijo la Dra. Howard.

“La Alianza Global por el Clima y la Salud hace un llamado a los gobiernos a reconocer que redirigir las inversiones desde la acción climática y la salud hacia el gasto militar no garantizará, por sí solo, la seguridad. Es fundamental aumentar las inversiones sostenibles en comunidades y sistemas de salud resilientes al clima, garantizar el acceso universal a energías limpias, fortalecer la cooperación multilateral y respetar el derecho internacional humanitario”, afirmó Jeni Miller, Directora Ejecutiva de la Alianza Global por el Clima y la Salud. “Al invertir en mitigación y adaptación al cambio climático podemos reducir los factores que agravan los conflictos, fortalecer la resiliencia de los sistemas de salud, las comunidades y las economías, y asegurar que las respuestas humanitarias sólidas sean una parte esencial de la construcción de un futuro pacífico.”

El cambio climático actúa como un multiplicador de amenazas, poniendo en riesgo el acceso de las personas a elementos esenciales para la vida, como los alimentos, el agua, los medios de vida y la energía. También impulsa la migración y el desplazamiento forzado, generando tensiones que pueden intensificar los conflictos armados. A su vez, los conflictos obligan a las personas a abandonar sus hogares y destruyen o interrumpen el acceso a estos recursos fundamentales, además de causar graves daños al medio ambiente, alimentando un ciclo devastador con profundas consecuencias para la salud pública mundial.

El informe destaca que la interacción entre el cambio climático y los conflictos armados es simultáneamente interdependiente y acumulativa, generando efectos devastadores tanto en las zonas afectadas por los conflictos como, con frecuencia, en los países vecinos, regiones enteras e incluso a nivel internacional. Estas repercusiones abarcan desde la migración impulsada por los conflictos y el cambio climático hasta la presión sobre la disponibilidad de recursos, como ha quedado claramente demostrado por la actual guerra entre Estados Unidos e Irán y sus efectos globales sobre los precios de los combustibles, los alimentos y otros bienes esenciales. Las poblaciones que ya se encuentran en situaciones de vulnerabilidad ven agravadas estas condiciones de manera desproporcionada, particularmente las personas refugiadas y solicitantes de asilo, las mujeres y las niñas, la infancia, las personas mayores, las comunidades rurales y remotas, y los pueblos indígenas.

“Los profesionales de la salud brindan atención en primera línea en contextos de conflicto y crisis humanitarias, donde su seguridad debe ser inviolable”, señaló la Dra. Omnia El Omrani, Vicepresidenta de la Alianza Global por el Clima y la Salud y ex Enviada de la Juventud de la CMNUCC. “También ocupan una posición privilegiada para visibilizar los impactos del cambio climático, la violencia y las violaciones de los derechos humanos sobre la salud, a través de la educación, la incidencia basada en evidencia y el diálogo con responsables de la toma de decisiones y de las políticas públicas. Los médicos conocen de primera mano la presión que el cambio climático ejerce sobre las comunidades, cómo agrava otras amenazas y las múltiples formas, directas e indirectas, en que los conflictos armados devastan la salud y la seguridad de las poblaciones.”

“Todos los gobiernos deben garantizar la protección del personal sanitario, así como de la infraestructura de salud y de otras infraestructuras críticas en todos los escenarios de conflicto. Es inaceptable que estas protecciones se estén vulnerando cada vez con mayor frecuencia”, añadió Howard. “Asimismo, los gobiernos deben asumir una mayor responsabilidad en la contabilización de las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de las actividades militares, para conocer con precisión hasta qué punto la acción militar está poniendo en riesgo tanto nuestro presente como nuestro futuro.”

“Los líderes mundiales y quienes diseñan las políticas públicas deben prestar atención a las advertencias de este informe. Solo un enfoque integral que continúe impulsando la acción climática, invierta en la salud y el bienestar de las personas y priorice la construcción de la paz por encima de la agresión podrá ofrecer una seguridad verdadera”, concluyó Miller.

FIN

Contacto:
Dave Walsh, Asesor de Comunicaciones, Alianza Global por el Clima y la Salud, [email protected]+34 691 826 764 (Disponible a partir de las 06:30 CET)

Acerca de GCHA
La Alianza Global por el Clima y la Salud es un consorcio de más de 250 organizaciones y redes de profesionales de la salud y de la sociedad civil del sector salud de todo el mundo que trabajan para abordar el cambio climático. Nos une una visión compartida de un futuro equitativo y sostenible, en el que se minimicen los impactos del cambio climático en la salud y se maximicen los beneficios para la salud derivados de su mitigación.

Obtén más información: https://climateandhealthalliance.org/who-we-are/about/