Evaluación: Colombia obtiene el máximo puntaje, mientras que los países con altas emisiones hacen muy poco para proteger la salud del cambio climático

octubre 14, 2026

Global, 14 de octubre de 2026:- Colombia integra la salud de manera más profunda en su plan climático nacional, según el nuevo ranking global publicado hoy, seguido de cerca por Nigeria y Camboya.

La última evaluación NDC Saludable, publicada por la Alianza Global por el Clima y la Salud encuentra que, por el contrario, los compromisos climáticos de los gobiernos de Japón, Nueva Zelanda e India no consideran la salud de manera adecuada. En cuanto a economías con altas emisiones, incluidos los Estados miembros de la Unión Europea, China, Brasil y el Reino Unido, estas hacen referencia a la salud en sus planes climáticos nacionales, pero no establecen los ambiciosos objetivos de reducción de emisiones que se necesitan para proteger la salud.

Healthy NDC Scorecard: Colombia ES

Healthy NDC Scorecard: Cambodia

La investigación realizada por la Alianza Global por el Clima y la Salud, un consorcio de más de 300 organizaciones y redes de profesionales de la salud y de la sociedad civil de la salud de todo el mundo que abordan el cambio climático, también encuentra que muchos países están perdiendo oportunidades para mejorar simultáneamente la calidad del aire, proteger la salud pública y abordar el cambio climático, ya que solo cinco países (Camboya, Chile, Colombia, Costa Rica y Paraguay) establecer objetivos para reducir el carbono negro, uno de los principales causantes del calentamiento global y la contaminación atmosférica, que contribuye a graves daños para la salud.

“La Evaluación NDC Saludable nos permite evaluar cómo los gobiernos consideran la salud en su planificación climática, si esto se corresponde con su ambición de reducción de emisiones y comparar las acciones previstas en materia de salud y clima con la mortalidad real por contaminación atmosférica a nivel nacional”, afirmó la Dra. Nova Tebbe, Investigadora postdoctoral en la Alianza Global por el Clima y la Salud y responsable de la investigación del estudio.

“Nunca antes había sido tan evidente el rostro humano del cambio climático: los gobiernos deben actuar ahora para integrar la salud”, añadió Tebbe. “Una acción rápida para abordar los contaminantes climáticos de corta duración, como el carbono negro, el metano, los HFC y el ozono troposférico, ofrece un triple beneficio: frenar el ritmo del calentamiento global y las futuras amenazas para la salud, obtener beneficios adicionales para la salud casi inmediatos y lograr un ahorro significativo de costos, incluso durante un mandato político. Al mismo tiempo, se requieren medidas más ambiciosas para reducir drásticamente las emisiones de CO2, lo cual es fundamental para limitar el calentamiento a niveles compatibles con la salud humana durante las próximas décadas”.

“Es evidente que tales medidas deben adoptarse de inmediato y aplicarse con rapidez; los impactos del cambio climático en la salud se están intensificando, y es probable que se agraven aún más debido a las condiciones de El Niño”, añadió Tebbe. “En los últimos meses, las inundaciones han causado la muerte de cientos de personas en Nepal, millones de niños corren el riesgo de padecer hambre en África Oriental y Meridional, Europa y Estados Unidos han experimentado una elevada mortalidad relacionada con el calor y cientos de incendios forestales han arrasado Canadá.”

“Los gobiernos deben comprender que las medidas para mejorar la calidad del aire son una parte vital de una acción climática eficaz, y que la salud y la vida de las personas están en juego en ambos casos”, afirmó la Dra. Jeni Miller, Directora ejecutiva de la Alianza Global por el Clima y la Salud. “Garantizar la integración de las consideraciones de salud y calidad del aire en la política climática protege a las poblaciones, maximiza los beneficios económicos y genera apoyo público para políticas climáticas ambiciosas que son tan urgentemente necesarias. Integrar la salud en las políticas climáticas en todos los sectores es esencial para obtener estos beneficios y para proteger la salud y el bienestar de las personas en la era climática. Omitirlas representa una oportunidad perdida para abordar el cambio climático, mejorar la calidad del aire y proteger la vida de las personas.”

La Evaluación de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC Scorecard) proporciona a los responsables políticos las herramientas necesarias para identificar fortalezas, deficiencias y oportunidades en los planes climáticos, al destacar dónde se abordan las consideraciones de salud y calidad del aire, y dónde se requiere mayor acción. La Evaluación también muestra buenas prácticas de distintos países para proteger la salud y reducir la contaminación atmosférica, y permite a los países comparar su progreso con el de otros. La Alianza Global por el Clima y la Salud ya había producido la Evaluaciones NDC Saludable en 2021 y 2023, seguido de una evaluación de aire limpio en 2023.

Resultados de la evaluación
La evaluación demuestra el grado en que los compromisos climáticos nacionales de los gobiernos (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, NDCs) reconocen los vínculos entre el cambio climático, la calidad del aire y la salud de sus poblaciones, y si definen planes para tomar medidas. El Cuadro de Mando evalúa los planes de 132 países que presentaron sus planes climáticos para la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) para cumplir con el Acuerdo de París, con antelación al 1 de agosto de 2026, incluido el plan conjunto presentado por los miembros de la UE.

Colombia encabeza la Evaluación NDC Saludable, anotando 29 de 32 puntos posibles, seguido de Nigeria con 25 puntos y Camboya con 24. Paraguay y Timor Oriental recibieron 22 puntos cada uno, completando así los cinco primeros lugares las políticas que, de implementarse por completo, contribuirían en gran medida a proteger a sus ciudadanos del cambio climático. Cabe destacar que 19 de las 20 mejores puntuaciones se obtienen por países de ingresos bajos y medianos (PIBM).

Japón, India y Nueva Zelanda se encuentran entre los países con menor puntuación, obteniendo solo dos puntos cada uno, lo que indica una falta de reconocimiento de los vínculos entre el cambio climático y la salud humana. Climate Action Tracker evaluó los objetivos de reducción de emisiones de Japón e India y concluyó que no están alineados con el Acuerdo de París, con graves riesgos para la salud humana y potencialmente dejando a los ciudadanos desprotegidos debido a una planificación inadecuada para proteger la salud. India soporta además una alta carga de mortalidad por contaminación del aire y sin embargo, se encuentra entre los países que no hacen referencia a las consideraciones sobre la contaminación del aire en sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC).

Healthy NDC Scorecard: Japan

Healthy NDC Scorecard: India

Otros países con altas emisiones también tampoco alcanzar los diez puntos, ya que no se han comprometido a realizar la parte que les corresponde de la reducción de emisiones, a saber: República de Corea (cuatro puntos de 32), Rusia (seis puntos), Brasil (siete puntos), y Australia, China y el Reino Unido (nueve puntos).

Por su parte Indonesia (11 puntos), la UE (12 puntos), Sudáfrica (13 puntos), Turquía (14 puntos), Canadá (16 puntos) y los Emiratos Árabes Unidos (19 puntos) obtienen una puntuación más alta en materia de salud, pero estas no van acompañadas de objetivos ambiciosos de reducción de emisiones, lo que aumenta el riesgo de que los impactos sobre la salud se agraven con el tiempo. Notablemente, entre estos países con altas emisiones y una atención intermedia a la salud, la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) de la UE es la única que establece un objetivo específico para la reducción de la contaminación atmosférica; concretamente, eliminar por completo los hidrofluorocarbonos (HFC) para 2050. Ninguno de este grupo de países incluyen objetivos para el carbono negro, el óxido nitroso o el ozono, que se encuentran entre otros importantes “supercontaminantes» especialmente perjudicial para el clima y la salud humana.» Estos contaminantes impulsan el calentamiento global más rápidamente que el dióxido de carbono, agravando los daños a la salud derivados del cambio climático, y también perjudican la salud humana a través de la contaminación del aire. La NDC de los Estados Unidos también fue analizada, aunque actualmente no está activa tras la retirada del país del Acuerdo de París. La Evaluación asigna a la NDC de Estados Unidos una puntuación de salud relativamente baja de siete puntos. Además, las políticas climáticas nacionales fueron calificadas como “altamente insuficiente” o “críticamente insuficiente” para cumplir con el Acuerdo de París.

Healthy NDC Scorecard: EU ES

Entre los países mejor clasificados por su atención a la salud, Nigeria también muestra niveles muy altos de ambición climática, en plena consonancia con su justa cuota de reducciones de emisiones para frenar el calentamiento global y prevenir la intensificación de los daños a la salud humana. Mientras tanto, la República de Moldova pone gran énfasis en la contaminación del aire, con un Plan Nacional sobre Contaminantes Climáticos de Vida Corta en desarrollo, mientras Nigeria y Paraguay ya cuentan con planes de este tipo. Los tres países hacen referencia explícita a las oportunidades de beneficios adicionales en materia de salud que ofrecen estos planes.

 

Datos sobre mortalidad por contaminación atmosférica también ponen de relieve la necesidad de contar con financiación que permita cerrar la brecha entre los compromisos y su implementación: Nigeria y Nepal prestan atención a los contaminantes atmosféricos, pero siguen enfrentando tasas excepcionalmente altas de mortalidad por contaminación del aire. Mientras tanto, el último informe Estado de financiación global para la calidad del aire revela que la financiación para la calidad del aire exterior sigue recibiendo menos del 1% de la financiación para el desarrollo, a pesar de que el 5% del PIB mundial se pierde debido a la contaminación atmosférica a través de los impactos en la salud, la pérdida de productividad y la reducción de la esperanza de vida.

“A menudo, la salud se considera principalmente un tema asociado con las consideraciones de adaptación, y de hecho la adaptación es vital, especialmente en países que ya enfrentan impactos climáticos”, dijo Tola Klabough, Analista de Proyectos. “Pero al no tener en cuenta los vínculos entre la salud, la reducción de emisiones y los beneficios colaterales, como la mejora de la calidad del aire, los gobiernos no solo pierden la rentabilidad de la inversión, sino que corren el riesgo de encaminarse hacia un mundo donde los sistemas de salud se vean desbordados por la creciente carga sanitaria derivada de la contaminación atmosférica y los riesgos climáticos cada vez más graves, superando los límites de la adaptación y con costes que se disparan.”

“El hecho de que las puntuaciones más altas correspondan de países del Sur Global refleja realidades vividas: estos países no pueden permitirse el lujo de tratar el cambio climático y la salud como cuestiones separadas. Sin embargo, las NDC son planes y requieren financiación para su implementación”, dijo Jess Beagley, Responsable de Políticas de la Alianza Global por el Clima y la Salud. En los países en desarrollo, una proporción significativa de la financiación para la implementación de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) debe provenir de los países desarrollados, de conformidad con el Artículo 9.1 del Acuerdo de París. Dicha financiación es, literalmente, un salvavidas. Los países con altas emisiones históricas y actuales también tienen la responsabilidad de reducirlas lo más rápidamente posible. En particular, la reducción de los contaminantes climáticos de corta duración es urgentemente necesaria para garantizar que el sobrepaso del umbral de 1,5 °C sea temporal y minimizar así los daños para la salud humana”.

“Ahora que la mayoría de los países han presentado sus NDC 3.0, la COP31 brindará una oportunidad para trasladar las prioridades nacionales a la toma de decisiones a nivel global. Una consideración clave será, por supuesto, la financiación”, afirmó Beagley. “Brasil ha propuesto un nuevo punto de agenda sobre un programa de trabajo en materia de financiación climática, que se espera se centre en las obligaciones de los países desarrollados, en virtud del Acuerdo de París, de proporcionar financiación climática a los países en desarrollo. Sin financiación que permita implementar medidas de adaptación capaces de salvar vidas en todos los sectores, la carga para los sistemas de salud será abrumadora”.

“Además, la COP31 marca el inicio del segundo Balance Mundial, que ofrece oportunidades para traducir los avances nacionales en políticas globales”, añadió Beagley. “Hasta la fecha, el Balance Mundial ha sido el único proceso de la CMNUCC que ha incluido específicamente, en un texto negociado, un llamado a una transición para abandonar los combustibles fósiles; evitar retrocesos respecto de este compromiso ya acordado es un imperativo de salud pública”.

 

Colombia

Las direcciones ministeriales con competencias en materia de salud participaron en la elaboración de la NDC de Colombia. El país afirma que avanzar hacia la neutralidad de carbono y la resiliencia para 2050 implica proteger la vida, y que su acción climática constituye también un imperativo jurídico y ético en defensa de la vida. La NDC hace referencia al derecho a la salud y a un medio ambiente saludable.

En cuanto a los impactos en la salud, Colombia reconoce que la crisis climática no es solo un desafío ambiental, sino también una amenaza directa para la vida, la salud, el agua, la alimentación, la vivienda y la autodeterminación de los pueblos. Entre los desafíos específicos se encuentran la malnutrición, el dengue y la leishmaniasis, así como los desplazamientos provocados por fenómenos meteorológicos extremos, como tormentas, inundaciones, sequías e incendios forestales. Las enfermedades relacionadas con el clima ejercen una presión creciente sobre los sistemas de salud pública. Los conocimientos sobre plantas medicinales y prácticas de salud contribuyen a fortalecer la resiliencia frente a enfermedades exacerbadas por el cambio climático, especialmente cuando el acceso a los servicios formales de salud resulta difícil.

La NDC señala asimismo que la contaminación atmosférica incrementa los riesgos para la salud, incluidas las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, con efectos que afectan de manera desproporcionada a las mujeres en edad reproductiva y a los niños y niñas bajo su cuidado. Colombia busca aumentar la capacidad de adaptación y la resiliencia en materia de salud para reducir la morbilidad y mortalidad sensibles al clima, mediante el fortalecimiento de la capacidad operativa del sistema de salud, la vigilancia temprana, la gestión de eventos relacionados con el calor y fenómenos hidrometeorológicos, y el manejo integrado de vectores y agentes, con especial atención a las poblaciones vulnerables.

Para 2030, Colombia implementará acciones de adaptación en prevención de enfermedades y promoción de la salud que contribuyan a reducir los casos de enfermedades sensibles al clima en el 100 % de las entidades del sector salud a nivel departamental, distrital y municipal. Las herramientas digitales permitirán predecir y monitorear enfermedades sensibles al clima, como el dengue, la malaria y los golpes de calor. Colombia trabaja con Salud sin Daño en acciones de mitigación en el sector salud. Asimismo, se prevé financiación adicional para este sector a través de la cooperación internacional, incluida la OPS, la OMS, el Fondo Verde para el Clima (GCF) y otras instituciones, además de fondos específicos destinados a fortalecer los sistemas de salud en municipios vulnerables.

El objetivo de reducción de emisiones de Colombia abarca el N₂O, los HFC, los PFC y el SF₆. La NDC también menciona los contaminantes climáticos de vida corta (CCVC) e incluye un objetivo específico para el carbono negro. Colombia reducirá sus emisiones de carbono negro —excluidos los incendios forestales— entre 6.130 y 8.873 toneladas para 2035, con respecto a los niveles de 2014. La NDC reconoce la contribución de las medidas de mitigación de gases de efecto invernadero a la reducción de este contaminante, así como la necesidad de identificar medidas específicas adicionales para su gestión.

Colombia reconoce que mitigar estos contaminantes climáticos de vida corta contribuye directamente tanto a la salud pública como al cumplimiento de los objetivos climáticos nacionales y globales. El país vincula explícitamente la reducción de la exposición a estos contaminantes con una transición justa, incluida la creación de empleos más seguros y menos contaminantes mediante la reconversión tecnológica y la sustitución progresiva de combustibles que generan desigualdades en la salud y el bienestar de las poblaciones rurales vulnerables.

Colombia también promueve la participación comunitaria en los procesos de adopción e instalación de estufas eficientes como parte de una transición justa. La NDC destaca además los vínculos entre una transición energética justa, la integridad de los ecosistemas y el bienestar de las comunidades, mediante la ampliación de la participación ciudadana, la mejora de la calidad del aire en las zonas urbanas y la contribución a una paz positiva a través de la creación de empleos verdes, la cohesión social y la responsabilidad compartida en el marco de una transición energética justa.

En cuanto a los beneficios colaterales para la salud, la NDC describe vínculos y medidas en distintos sectores. Entre ellos se incluyen la promoción del consumo de alimentos saludables, sostenibles y culturalmente apropiados y la reducción del uso de fertilizantes para proteger la salud y el medio ambiente en el que viven niños, niñas y adolescentes. También establece objetivos para el sector transporte relacionados con la renovación vehicular y la movilidad sostenible, así como una Estrategia Nacional de Movilidad Activa.

La NDC señala que la movilidad activa contribuye a reducir los contaminantes y los riesgos asociados, protegiendo la salud y la vida. Se proyecta un aumento del 5,5 % en la participación modal del transporte activo respecto de la línea de base nacional. El Programa Nacional para el Fomento del Uso de la Bicicleta, con la participación de al menos 17 ciudades del país, establece la necesidad de fortalecer el conocimiento sobre los impactos de la mala calidad del aire en la salud mediante nuevos estudios que permitan determinar y medir la relación entre la contaminación atmosférica y sus efectos sobre la salud. Para 2030, Colombia también prevé implementar programas de captación de agua de lluvia para aumentar la disponibilidad de agua para riego y uso doméstico y reducir así los impactos de los períodos de sequía.

“Colombia cuenta con marcos conceptuales y normativos de vanguardia en América Latina; el sector salud está empujando con rigor la inclusión de la variable climática en el ordenamiento del territorio y la salud pública”, afirmó la Dra. Eliana Martínez Herrera, epidemióloga de la Escuela Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia. “La Evaluación NDC Saludable señala que el gran reto actual no es la falta de visión, sino acelerar el financiamiento, fortalecer las capacidades técnicas de los municipios de categorías 4, 5 y 6, y consolidar la gobernanza multinivel para que la salud ambiental sea el hilo conductor de la adaptación del país frente a la crisis global. El sector salud ya abrió el camino; ahora corresponde al conjunto de la sociedad e instituciones territoriales caminar a esa misma velocidad”.

“El sector salud ha dejado de ser un espectador pasivo de la crisis climática para convertirse en un actor estructurante de la gestión del riesgo y la planeación territorial”, añadió. “Sin embargo, frente a la magnitud y velocidad de la crisis climática y ambiental global, el desafío ya no es solo formular política pública, sino escalar la implementación en los territorios vulnerables. El viraje más significativo y prometedor que vive el país radica en cómo concebimos y aplicamos la planeación territorial en salud.

“Tradicionalmente, la salud pública operaba bajo un enfoque asistencial y reactivo frente a los desastres o brotes epidemiológicos. Hoy, la integración del cambio climático en los instrumentos de planificación – a través de los análisis de vulnerabilidad y la articulación con los planes de adaptación territorial y sectoriales – ha cambiado las reglas del juego, es decir, los Análisis de Situación de Salud (ASIS) y los instrumentos regionales de salud ambiental incorporan cada vez más la variable climática (variabilidad de precipitación, islas de calor, vectores en nuevas altitudes y seguridad hídrica/alimentaria). La alineación estratégica entre las decisiones del sector y marcos como el Plan Decenal de Salud Pública (PISA), el SUISA y las políticas departamentales de salud ambiental permite proyectar escenarios de riesgo a 10 y 30 años, en lugar de responder únicamente a la coyuntura del momento. El sector de la salud en Colombia está asumiendo su doble responsabilidad: proteger a la población ante las amenazas climáticas y, al mismo tiempo, reducir su propia huella ecológica e hídrica”.

Acerca del sistema de puntuación
Mediante una metodología cualitativa de codificación y puntuación, la Evaluación analiza la integración de la salud en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) en ocho categorías clave y compara posteriormente estos resultados con la información disponible sobre la ambición en materia de reducción de emisiones y la mortalidad atribuible a la contaminación atmosférica. En cada una de las ocho categorías se pueden obtener hasta cuatro puntos:

  • Impactos en la salud: considera los impactos del cambio climático y de la contaminación atmosférica sobre la salud, ya sea cuantificados o descritos cualitativamente.
  • Contaminación atmosférica: otorga puntos por la consideración de contaminantes atmosféricos específicos y de la contaminación atmosférica en general, así como por el establecimiento de objetivos relacionados con la calidad del aire.
  • Acciones en el sector salud: considera políticas de adaptación destinadas a garantizar una prestación de servicios de salud más resiliente, con un punto adicional para los países que también especifiquen medidas de mitigación en el sector salud.
  • Beneficios colaterales para la salud: considera medidas de mitigación y adaptación en sectores distintos del sector salud que, según la NDC, generan beneficios para la salud.
  • Transición justa: considera referencias a la transición justa vinculadas a la salud, así como menciones a la salud de los trabajadores, las poblaciones vulnerables y el sector salud en este contexto.
  • Gobernanza integrada: considera la colaboración con el Ministerio de Salud, los esfuerzos para integrar la salud en la toma de decisiones sobre el clima y el reconocimiento del derecho humano a la salud o del derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible.
  • Economía y finanzas: considera los costos de los impactos climáticos, así como los costos de acciones específicas, las asignaciones presupuestarias y el retorno de la inversión de las medidas relacionadas con la salud en distintos sectores.
  • Seguimiento e implementación: considera el seguimiento de la implementación de medidas relacionadas con la salud, tanto dentro como fuera del sector salud, así como de los resultados en salud derivados de dichas medidas.

FIN

 

Contacto:
Dave Walsh, Asesor de Comunicaciones, Alianza Global por el Clima y la Salud, [email protected], +34 691 826 764 (Disponible a partir de las 06:30 CET)

Acerca de GCHA
La Alianza Global por el Clima y la Salud es un consorcio de más de 300 organizaciones y redes de profesionales de la salud y de la sociedad civil del sector salud de todo el mundo que trabajan para abordar el cambio climático. Nos une una visión compartida de un futuro equitativo y sostenible, en el que se minimicen los impactos del cambio climático en la salud y se maximicen los beneficios colaterales para la salud derivados de su mitigación.

Obtén más información:https://climateandhealthalliance.org/who-we-are/about/